Perros que ladran mucho: consejos
Los perros no ladran sin motivo, y tampoco lo hacen para fastidiarnos. Sin embargo, hay perros que ladran mucho y otros menos. ¿Por qué? ¿Qué se puede hacer para controlar el ladrido? Te damos algunos consejos para ayudarte.

El ladrido es una forma de comunicación natural en el perro y puede darse en situaciones y contextos muy diversos. 

Un dato curioso es que los perros tienden a utilizar el ladrido más que otras especies de cánidos. Los expertos creen que esto puede ser consecuencia de una selección genética intencionada por parte del ser humano, durante el proceso de domesticación. 

Es decir que, seguramente, fuimos nosotros los humanos los que elegimos como compañeros a aquellos perros que más ladraban porque ello facilitaba la comunicación.
 

1. Genética

No se sabe exactamente qué porcentaje de influencia tiene la genética sobre el comportamiento, pero está claro que el tipo de raza (o mezcla de razas) determina en gran medida la predisposición al ladrido. 

Esto es porque las razas son producto de una cría selectiva por parte del hombre, que ha elegido aquellas características de los perros que le han sido más útiles en cada caso. 

Razas de perros que ladran mucho

Entre las razas más ruidosas se encuentran, por ejemplo:

  • Los perros de jauría (beagles, bassets, etc.), que ladrando alertan sobre dónde está la presa y la atemorizan. 
  • Los terriers, seleccionados genéticamente para cazar pequeñas presas como ratas, tejones, o conejos: Estos perros tenían que cavar bajo tierra o entrar en las madrigueras y ladrar para avisar si quedaban atrapados.
  • Algunos perros de guarda: como el pastor alemán, con tendencia natural a alertar cuando hay un peligro. 

2. Frustración o excitación

Algunos perros ladran cuando no logran conseguir lo que quieren, o bien cuando están sobreexcitados. 

Un ejemplo muy claro son aquellos perros que ladran mucho de camino al parque porque tienen prisa por llegar y, sin embargo, no pueden hacerlo tan rápido como quieren (les pedimos que caminen a nuestro ritmo ya que no podemos permitirles que vayan solos).

Cómo solucionarlo

Los ladridos por frustración o por excitación no tienen una solución milagrosa. De lo que se trata es de educar al perro, en el día a día, para que sea capaz de tolerar pequeñas situaciones que le frustren. Algunos consejos son: 

  • No permitas a tu perro obtener todo aquello que quiere, cuando quiere y como quiere. Y sobre todo no se lo dés cuando lo reclame ladrando. Tiene que aprender a respetar algunos límites. 
  • Prémiale siempre que espere pacientemente a obtener lo que desea (sin ladrar, sin saltar, etc.) y refuerza ese comportamiento. 
  • Sé comprensivo y flexible con él y no conviertas su día a día en un listado de normas súper estrictas. Todos necesitamos sentir que vivimos en un ambiente amable.


3. Reclamo de atención

Algunos perros que ladran mucho lo hacen porque se han dado cuenta de que es una estrategia que les funciona para lograr lo que quieren: ladro y me dan lo que pido. 

Ya hemos dicho que el ladrido es una forma de comunicarse con nosotros, y está bien que los perros lo usen para pedir cosas. Pero si el tuyo es de los que lo reclama todo ladrando, o simplemente ladra para que le prestes atención, debes ponerle remedio:

Cómo solucionarlo

  • No cedas nunca a los ladridos de reclamo de atención de tu perro. Tienes que mostrarle que no es la manera de pedirte las cosas. 
  • Sé consecuente y no olvides atender sus necesidades para que no tenga que reclamarte ladrando. 
  • Proponle una forma alternativa de dirigirse a ti: para eso necesitas estar muy atento y anticiparte cuando veas que quiere algo. En cuanto te mire, dale lo que necesita y así aprenderá que no necesita ladrar. Por ejemplo, si el tuyo es de los perros que ladran mucho cuando quieren jugar, no esperes a que llegue ese momento y adelántate.

Collares antiladrido: sí o no

Existen en el mercado collares anti-ladrido, para perros que ladran mucho. Algunos funcionan sometiendo al perro a una descarga eléctrica cada vez que ladra, a modo de castigo. Otros descargan un perfume de citronela, desagradable para el olfato canino, o bien simplemente utilizan un sonido y una vibración. 

Elegir este método de modificación de conducta, tanto para el ladrido de alarma como para otros tipos de ladridos, es una opción personal. Sin embargo, hay que tener en cuenta que desde la European Society of Veterinary Clinical Ethology (ESVE) y desde el Grupo de Especialidad de Etología Clínica de AVEPA no los recomiendan por sus riesgos para la salud física y emocional de los perros. 
 

5. Miedo y/o ansiedad

Muchos perros ladran cuando algo les atemoriza: otro perro, una persona, o bien una situación que les provoca miedo. 

En el caso de perros que ladran cuando se quedan solos en casa, esta conducta puede estar relacionada con el denominado trastorno de ansiedad por separación. 

Cómo solucionarlo

Lo primero para ayudar a perros que ladran mucho porque tienen miedo o ansiedad es detectar el origen del problema: ¿qué los atemoriza? 

Una vez identificada la raíz, hay que plantear una terapia de modificación de conducta adaptada, con la ayuda de un experto. 

Resumiendo mucho, tratar a un perro con miedo pasa por:

  • Presentarle aquello que lo atemoriza de forma tan progresiva que no llegue a provocarle una reacción negativa. Hay que modular la distancia a la que se presenta el estímulo, su intensidad, etc.
  • Asociar aquello que le da miedo al perro a un estado emocional positivo, premiando y nunca castigando su exposición.

6. Causa orgánica y/o ladridos compulsivos

Algunos perros que ladran mucho lo hacen debido a algún tipo de patología. Algunas afectaciones neurológicas, por ejemplo, pueden dar como síntoma el ladrido. 

Por otro lado, existe el ladrido asociado a un trastorno compulsivo. Se trata de perros que ladran de forma estereotipada. 

Cómo solucionarlo

La solución pasa siempre por acudir al veterinario etólogo clínico y permitir que valore cada caso de forma particular y paute un tratamiento. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

J Comp Psychol. 2002 Jun;116(2):189-93.
A new perspective on barking in dogs (Canis familiaris).