Gatitos bebes
Convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos
¿Estás esperando un bebé y tienes dudas sobre la convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos? Te contamos todo lo que tienes que tener en cuenta antes, durante, y después del nacimiento. La llegada de un bebé a casa es un momento muy feliz, pero también es cierto que hay pocos cambios que alteren tanto la vida familiar como un nacimiento. Los gatos, por naturaleza, son animales muy sensibles a los cambios y fácilmente estresables. Así que no está de más tomar nota de algunas recomendaciones que fomentan la buena convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos.
Antes de la llegada del bebé
Gatitos y bebés recién nacidos: 4 pautas para una buena convivencia
¿Qué gatos conviven mejor con recién nacidos?

Si quieres que tu gato acepte a tu bebé como parte de su selecta familia (ya sabemos que los gatos no le regalan su afecto a cualquiera), tienes que empezar a prepararte antes del nacimiento. Los meses de embarazo son el momento perfecto para: 

1. Adaptar la casa para que tu gato pueda refugiarse cuando llegue el bebé

Cuando un gato se siente asustado, su recurso es huir y esconderse. Así que, en previsión, puedes preparar algunos refugios. Cualquier caja de cartón colocada en un lugar tranquilo puede ser una opción fácil y práctica. 

2. Recolocar el arenero, comedero, bebedero y cama de tu gato

Tal vez el lugar donde tu gato ahora tiene sus cosas no será el más adecuado una vez llegue el bebé. Anticípate y busca una nueva localización para que pueda irse acostumbrando. Así le ahorrarás tantos cambios de golpe. 

3. Acostumbrar al gato a no acceder a la habitación del bebé (si así lo has decidido)

Dejar entrar al gato en la habitación infantil es una decisión muy personal en cuanto a la convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos. Si has llegado a la conclusión de que preferirás que tu gato no entre, aprovecha los meses de embarazo para explicarle a tu felino que prefieres que no acceda a esa estancia. 

4. Introducir paulatinamente todos los accesorios del bebé

El moisés, el cochecito, la cuna… Todo puede ser una fuente de estrés para tu gato. En la medida de lo posible, ve introduciendo los nuevos accesorios en casa de forma paulatina. Rocíalos con feromonas apaciguadoras para que los asocie con una sensación positiva y permítele que los explore a su ritmo. También puedes premiarlo con algún manjar cerca de ellos, o incluso dejar alguno de sus juguetes en su interior. 

5. Modificar las rutinas de tu gato para hacerlas compatibles con los horarios del bebé

La convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos supone tener claro que cada cuál necesita sus atenciones. Pero de lo que no hay duda es de que, cuando llegue el recién nacido, tendrás que repartir tu tiempo. 

Para que tu gato no note un cambio brusco en el nivel de atención que le prestas cuando nazca tu bebé, procura empezar a dedicarle tiempo de calidad, pero tal vez con menor frecuencia, para que se acostumbre. 

Y, por supuesto, si tu gato tiene ya problemas de comportamiento relacionados con la agresividad o el estrés, ahora es el momento idóneo para buscar un especialista que te ayude a resolverlos. Si no, podrían empeorar con la llegada del nuevo miembro a la familia.


¿Qué hacer con tu gato mientras estés en el hospital?

Algunas personas se plantean llevar a su gato a alguna residencia para cubrir la estancia en el hospital. Sin embargo, no es una buena idea. Como ya hemos explicado, los gatos son animales muy alterables y cualquier cambio puede estresarles. 

Cambiar al gato de contexto justo antes de la llegada del pequeño suele ser contraproducente para preparar una correcta convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos.

Lo mejor es que se quede en casa, en su entorno habitual, y que alguien pueda ir a revisarlo diariamente, cambiarle la comida, el agua y hacerle un poco de compañía. 

Por otro lado, es recomendable que aproveches tu estancia en el hospital para presentarle “olfativamente” al bebé a tu gato. 

Coge uno de los arrullos o ropitas del bebé, impregnada con su olor, y pídele a algún familiar o amigo que conozca a tu gato (que no sea alguien extraño) que la lleve a tu casa. Déjala en el suelo y permite que tu gato la olfatee o se frote contra ella. 
 

Hay cuatro pautas básicas para la correcta convivencia entre gatos y bebés: 

1. Supervisa cualquier interacción entre tu gato y tu bebé

Esta es la norma más importante. Nunca dejes sin supervisión a tu gato y a tu bebé, aunque creas que la convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos es algo natural y nada problemático. 

No tiene por qué ocurrir nada malo, pero piensa que un gato adulto, por muy dócil que sea, puede asfixiar a un bebé si se coloca a dormir en su cuna, o puede lastimarlo con sus uñas aunque la intención sea de juego. 

2. Respeta el tiempo de adaptación de tu gato

La llegada de tu bebé supone un gran cambio para tu gato. Deja que se acostumbre y se familiarice con la nueva situación. 

3. No lo riñas o le grites cuando se acerque al bebé

Tu objetivo a partir de ahora debe ser procurar que tu gato asocie a tu bebé siempre con una experiencia positiva. 

Si, en algún momento, se le acerca demasiado, o prefieres que se coloque en otro lugar, simplemente desplázalo amablemente. También le puedes ofrecer un premio comestible para que tolere mejor el desplazamiento. 

4. Si detectas síntomas de agresividad hacia el bebé, contacta enseguida con un especialista.

Los problemas de comportamiento relacionados con la convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos no se solucionan solos. Cuanto antes intervenga un experto, mayores serán las opciones de corregirlos. 
 

Gatitos bebes

Antes de la llegada del bebé a casa, es difícil saber cómo va a responder un gato. Su reacción dependerá de diferentes factores: 

  • La genética: raza y parentesco
  • La personalidad del gato: seguro que tú, mejor que nadie, conoces si tu gato es muy estresable, tímido o, por el contrario, se adapta bien a los cambios.
  • Las experiencias pasadas: una correcta socialización suele predisponer a una buena adaptación. 

Es complicado recomendar una raza concreta para la convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos. Cada individuo es diferente. En realidad, la mejor predicción es observar cómo actúa tu gato si viene a tu casa alguna visita con un bebé.