Parque para perros: cómo escoger el mejor para ellos
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Parque para perros: cómo escoger el mejor para ellos

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Un parque para perros puede ser un lugar ideal para fomentar la socialización de tu compañero canino, pero también puede convertirse en un lugar lleno de riesgos. Todo depende de qué parque escojas, a qué hora vayas, cómo manejes cada situación y, sobre todo, de qué tipo de temperamento tenga tu perro.

Si quieres hacer una prueba curiosa, cualquier día, con tiempo, quédate un buen rato a observar cómo juegan los perros en un parque canino. Seguramente encontrarás muchos perfiles distintos: 

  • Perros que se sienten cómodos en el parque y que disfrutan con el “mogollón” a las horas punta.
  • Perros a los que no parece gustarles demasiado el lugar, pero cuyos humanos los llevan pensando que es una oportunidad para que socialicen. 
  • Perros que todo el tiempo generan conflictos en sus interacciones con otros.
  • Perros tímidos que juegan discretamente con un grupo de amigos determinado. 
  • Cachorros que están aprendiendo a relacionarse. 
  • Etc. 

¿Para cuáles de todos estos perfiles es bueno ir al parque para perros? 

Aunque los perros son una especie social por naturaleza y es muy importante permitirles relacionarse con otros congéneres, no siempre el parque canino es la opción idónea. Todo depende de los factores que explicamos a continuación. 
 

Cómo saber si el parque canino es un lugar adecuado para tu perro

No todos los perros disfrutan por igual con el contacto con otros perros. Algunos de los motivos por los que pueden no disfrutar son: 

  • Miedo o inseguridad: algunos perros son tímidos o inseguros. Otros tuvieron una socialización pobre durante la etapa de cachorros y no pudieron aprender las “reglas sociales caninas” cuando era el momento de hacerlo (periodo de socialización y primer año de vida). Todo ello puede hacer que no se sientan cómodos en un parque para perros, que se inhiban o que respondan con agresividad en algunas o muchas de las interacciones.  
  • Falta de interés: algunos perros, simplemente, no muestran demasiado interés por socializarse a diario con otros. Como ocurre con las personas, hay individuos más sociables y otros menos. Es buena idea respetar esas preferencias y no obligarles a estar en un parque canino si no les gusta. 
  • Edad: cuando los perros se hacen mayores, a veces pierden el interés que tenían antes por relacionarse con otros y prefieren disfrutar de su paseo en solitario, o de interacciones cortas. En ocasiones, esta actitud puede ir ligada a dolores físicos que no les permiten jugar como lo hacían antes. 

Si tu perro no disfruta en el parque para perros, no es necesario que le obligues a ir allí. Puedes buscar otros lugares menos abarrotados y que le hagan sentirse más seguro a la hora de socializar. O, simplemente, pasear con él en solitario. 

Si tu perro tiene problemas de miedo o inseguridad con otros perros

Si quieres ayudarle a superar sus miedos, un parque canino puede ser un lugar apto para ello siempre que tengas en cuenta lo siguiente: 

  • Elige un horario en el que hayan pocos perros: no vayas a la hora punta porque es cuando más conflictos suelen desencadenarse. 
  • Asegúrate de que los perros que hay son tranquilos y equilibrados: si tu perro es inseguro, lo que menos necesita es relacionarse con un perro conflictivo o demasiado abrumador. 
  • Cuando llegues al parque para perros, habla con las personas que están allí y explícales que tu perro está aprendiendo a superar sus miedos. De esta forma estarán más atentos y colaborarán contigo.
  • Asegúrate de facilitarle a tu perro una vía de escape si no quiere seguir jugando o lo notas sobrepasado. Sácalo de la situación incómoda antes de que supere su umbral de tolerancia porque eso podría hacerle coger más miedo o inseguridad. 
  • Déjate asesorar por un experto: cualquier terapia de modificación de conducta siempre debe estar guiada por un profesional del comportamiento canino. 


Riesgos a tener en cuenta en el parque para perros

  • Exceso de perros: las horas de más actividad son también las horas más conflictivas ya que, al coincidir un gran número de perros en un mismo espacio cerrado, las posibilidades de que surja un conflicto aumentan. 
  • Presencia de juguetes: a veces, la presencia de juguetes puede hacer detonar una pelea. Algunos perros son muy posesivos y no toleran que otros se acerquen a sus “valiosos recursos”. Así que hay que estar muy atentos para detectar cualquier posible conflicto. Y, en la medida de lo posible, evitar las pelotas, palos, mordedores, etc. 
  • Zona cerrada sin escapatoria: por lo general, el parque para perros suele ser un área vallada y de dimensiones contenidas. Eso reduce las posibilidades de evitación de un conflicto. 
  • El momento de la entrada: una de las situaciones de mayor riesgo en un parque canino es la llegada. Al entrar, suele ocurrir que muchos de los perros que hay ya dentro del cercado se acercan para explorar quién es el nuevo invitado. Eso puede generar tensión y estrés en perros tímidos o inseguros e, incluso, provocar una reacción agresiva. Para evitarlo, es bueno interponer nuestro cuerpo entre nuestro perro y el resto y caminar tranquilamente hacia un lado retirado del parque para perros, permitiendo que la tensión se diluya y el interés por el nuevo invitado también. 


Llevar a un cachorro al parque para perros

En el caso de que tu perro sea un cachorro, la forma en que se produzca la socialización en esta primera etapa de su vida es especialmente determinante. Por eso la etóloga canina Alba Benítez nos recuerda que:  

“El tipo de encuentros e interacciones que un cachorro mantenga con otros perros durante el periodo de socialización y, en general, durante toda su etapa de cachorro, marcarán su capacidad de relacionarse correctamente con otros perros cuando crezca. Por eso es tan importante encontrar el punto justo entre socializar al cachorro o abrumarlo con la exposición a otros perros”.
 

Entonces… ¿parque canino sí o no?

Siempre que tengas en cuenta los factores que hemos explicado en este artículo, un parque para perros podrá ser un lugar seguro y apto para la socialización de tu perro. En realidad, es una buena idea que lo lleves allí a diario para permitirle crear su propio grupo de “amigos”. Los perros establecen relaciones afiliativas estables (vínculos socio-afectivos perdurables) con otros perros, y ello forma parte de su naturaleza social. Es positivo que permitas al tuyo crear estos lazos y disfrutar de ellos. 
 

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