Cómo manejar el celo en gatitas
Etapas de vida

¿Cómo manejar el celo en gatitas?

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Gabriella Tami
Doctorada en Veterinaria y Máster en Etología

 

¿Tu gatita se está convirtiendo en una gata adulta? Los gatos crecen muy rápido y aunque su cuerpo parece estar preparado para tener crías, esto no significa que deba tenerlas, y, menos aún, tan pronto. Veamos cómo saber si tu gata está en celo, y cómo puedes cuidar de ella durante esta etapa.

¿Cómo es su primer celo?

Durante la época de celo, tu gata se vuelve receptiva al macho y, en caso de apareamiento, puede quedarse embarazada. La mayoría de las gatas tienen su primer celo entre los 6 y 9 meses, aunque varios factores pueden influir sobre este momento:

  • Peso: La mayoría de las gatas tiene su primer celo cuando alcanza los 2,3-3,2 kg o el 80% del peso que tendrá de adulta.
  • Fotoperiodo: Lo normal es que tu gata entre en celo al final del invierno o al principio de la primavera, es decir cuando los días empiezan a hacerse más largos. Por lo tanto, dependiendo de su nacimiento, algunas entrarán en celo a los 4 meses, mientras que otras lo harán con 1 año.
  • Raza: Las gatas de pelo corto suelen tener su primer celo antes que las de pelo largo. 
  • Estado de salud: Si tu gata está bajo una situación de estrés o padece alguna enfermedad, puede que su primer celo se retrase. Ante cualquier duda o problema, consulta siempre a tu veterinario/a de confianza.
  • Presencia de otros gatos: La compañía de un gato adulto o de una gata en celo puede acelerar la llegada del celo en la gatita.

Cuando llega el momento del celo, es fácil reconocerlo ya que viene acompañado de comportamientos muy explícitos:

  • Está más cariñosa de lo habitual: la verás restregarse contra las personas de la casa, los muebles, las paredes y otros objetos a su alcance. Con esta conducta, la gata deposita en el ambiente mensajes químicos que solo otros gatos podrán entender y que informan sobre su disponibilidad para aparearse.
  • Se revuelca en el suelo y adopta una postura muy reconocible, arqueando el dorso, levantando la parte posterior del cuerpo y desplazando la cola hacia un lado: es la posición de monta.
  • Maúlla más de lo habitual, sobre todo por la noche, pero no son sus maullidos habituales: durante el celo suenan más como un lamento intenso y prolongado, que puede durar incluso varios minutos. Su función es la de atraer a los gatos del vecindario.
  • Puede marcar con orina en paredes y muebles. Para nosotros estas marcas solo tienen un desagradable olor a orina, pero para un gato sin castrar la marca de una hembra en celo es todo menos desagradable y lo incentiva a buscar quién ha dejado allí ese mensaje.
  • Las gatas que solo viven en el interior de casa pueden intentar salir si detectan la presencia de un macho fuera de la vivienda, mientras que las que tienen habitualmente acceso al exterior, pueden tardar más de lo habitual en volver si encuentran algún “pretendiente” en su camino.
  • Puede tener menos apetito y estar más inquieta de lo habitual.

Al contrario de lo que sucede con las perras, las gatas no tienen sangrado vaginal ni cambia el aspecto de sus genitales externos durante el celo.

Con todos estos cambios, no hay que sorprenderse si los pet parents que no han visto nunca una gata en celo pueden interpretar erróneamente algunos de estos signos como claros indicios de un malestar físico.

¿Cuánto dura el primer celo de una gata?

La duración del celo depende de cada gata. Normalmente dura entre 5 y 15 días y, durante la estación reproductiva que va desde final del invierno hasta otoño, el ciclo se repite cada 2-3 semanas… siempre y cuando la gata no se haya quedado embarazada, haya empezado una pseudogestación, haya sido castrada o padezca algún problema de salud que interfiere con la reproducción. Sin embargo, en algunas gatas que solo viven dentro de casa, los celos no quedan limitados a la estación reproductiva: la exposición diaria a muchas horas de luz artificial puede causar la presencia de celos durante todo el año.  

¿Cómo evitar el celo en una gata?

La aparición del primer celo de nuestra gata indicará el inicio de su etapa reproductiva. Antes incluso de que llegue este momento hay que tener claro si recurrir a la cirugía para esterilizarla. La intervención que se realiza más comúnmente con esta finalidad es una castración y consiste en extirpar ovarios, oviductos y útero.

Los veterinarios aconsejan esta sencilla operación para, por un lado:

Reducir las posibilidades de aparición de tumores en el útero y las mamas.

 

Evitar camadas indeseadas (siendo, desgraciadamente, muchas de ellas abandonadas).

 


Y por otro:

Eliminar el marcaje con orina realizado para atraer a los machos… pero ¡ojo! no todos los marcajes con orina tienen esta función y por lo tanto no siempre el marcaje con orina disminuye tras la castración.

 

Evitar las vocalizaciones y maullidos que emite para atraer a los machos.

 

Evitar que, atraídos por los mensajes de receptividad de la gata en celo, lleguen los gatos del vecindario y con ellos, se escuchen más llamadas sexuales y aullidos de peleas entre “pretendientes” y se perciba el olor penetrante de sus marcas de orina.  

 

Evitar el resto de los cambios que puede experimentar una gata durante el celo, como la pérdida de apetito.

 


Aquí encontrarás todos los cuidados y recomendaciones sobre la esterilización.

¿Cómo cuidar de tu gatita durante el celo?

Durante los días que dura el celo, es normal que tengas dudas y no sepas qué hacer para manejar la situación. Aquí te dejamos algunos consejos:

 

Evita el contacto con gatos machos que estén sin castrar. Si la gatita sale habitualmente al exterior, este es el momento de cerrar puertas, ventanas y gateras y mantenerla dentro de casa. Si puede ver a los gatos a través de las ventanas, podría ser útil incluso poner un cartón, bajar la persiana o recurrir a otro tipo de barrera que impida el contacto visual y evite que suba el nivel de excitación. Si con ella vive un gato sin castrar, está claro que hay que mantenerlos separados o acabarán apareándose.

 

En este momento, el juego no es su prioridad, pero puedes intentar distraerla con sesiones de juego. También puedes aprovechar sus llamadas de atención para acariciarla y cepillarla.

 

Si marca con orina, limpia la zona con un detergente enzimático y rocíala con feromonas faciales felinas. Esto puede contribuir a reducir el marcaje. Por otro lado, es fundamental evitar el uso de medidas de castigo para modificar su comportamiento: asustándola mientras deja una marca con orina solo conseguirás que se vuelva desconfiada en tu presencia, pero el marcaje sexual quedará inalterado. No es un problema de educación: solo se trata de un tema hormonal.

 

Existen opciones para interrumpir el celo de una gata, pero muchas no son exentas de riesgos y, por esto, hay que valorar bien los pros y contras de esta decisión con tu veterinario/a de confianza. 

 

Si no tienes intención de dejar criar a tu gata, lo mejor es castrarla o esterilizarla. En este caso, debes tener en cuenta que las hormonas sexuales juegan un papel en la saciedad y el metabolismo de las gatas y con la castración este efecto cesa, pudiéndose traducir en un mayor apetito y aumento de peso. Para prevenir este sobrepeso, es importante alimentar a tu gata con productos que se adapten a sus necesidades nutricionales. Ante cualquier duda, no dudes en consultar a tu veterinario/a. 

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