¿Está mi gato gordo?
Miras a tu gato, y te encanta verlo feliz, pero, entonces piensas: ‘¿No se ha engordado un poco?’. El sobrepeso y la obesidad en los gatos está a la orden del día. Las razones de esto es que los gatos suelen tener vidas sedentarias y, en muchas ocasiones, descuidamos su alimentación, dándole una inadecuada. Si eres de los que se preguntan si está tu gato gordo, vamos a darte toda la información que necesitas para saber si es así y ponerle freno. Esto es muy importante ya que un gato gordo tendrá tendencia a desarrollar enfermedades que pueden reducir su esperanza y calidad de vida. Esto es muy importante ya que un gato gordo tendrá tendencia a desarrollar enfermedades que pueden reducir su esperanza y calidad de vida. 
Causas y consecuencias de que esté tu gato gordo
¿Cómo saber si está tu gato gordo?
¿Cómo evitarlo?


 

La obesidad se define como la acumulación de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo. Aunque en principio no parece algo tan preocupante, la acumulación de grasa ligado al sobrepeso puede ocasionar cambios en el cuerpo y el organismo que conlleva muchos riesgos para la salud de tu gato. 

¿Cuáles son las causas?

Hay diversos motivos por los que tu gato puede tener sobrepeso. Las más comunes son:

  • Esterilización. Se ha comprobado que los gatos esterilizados tienden a engordar debido a una disminución en la producción de las hormonas sexuales que provoca la ralentización de su metabolismo basal, con el consiguiente aumento de la grasa corporal y una disminución de la masa muscular. Además, el descenso de las hormonas sexuales tras la esterilización favorecen el aumento del apetito, por mecanismos aún desconocidos, y la disminución de la actividad física de tu gato.
  • Desequilibrio entre el aporte energético y la quema de calorías. Es decir, que tu gato come mucho y se mueve poco. 
  • Alimentación inadecuada. En ocasiones tendemos a alimentar a nuestro gato sin pensar que crece y que sus necesidades cambian. Es necesario adaptar su dieta a sus necesidades nutricionales. 
  • Sedentarismo. Aun cuando come de forma correcta pero no se mueve, tu gato puede engordar poco a poco sin que te des cuenta. 
  • Desequilibrios hormonales.
  • Genética. La obesidad es algo que se hereda, porque puede ir asociada a algún problema genético.
  • Fármacos
  • Estrés por cambios en su rutina. Esto sucede en casos excepcionales en los que el gato se aísla y tiende a comer más.

¿Cuáles son las consecuencias?

Las consecuencias de que tu gato tenga sobrepeso pueden restar mucho a su calidad de vida. Estas son las más comunes:

  • Enfermedades metabólicas como la diabetes
  • Enfermedades cardiorrespiratorias.
  • Trastornos reproductivos.
  • Alteraciones hepáticas como el hígado graso
  • Problemas urinarios, osteoarticulares y dermatológicos.
  • Neoplasia.
  • Riesgo en la anestesia en caso de que se necesite.
  • Intolerancia al calor y al ejercicio. 
     

Aunque no hay unas medidas estándar que definan el sobrepeso en gatos, puedes realizar una exploración en el torax y notar si puedes palpar sus costillas, o por el contrario notas que le sobra grasa. 

El veterinario puede proporcionarte unas tablas del peso ideal de tu gato según su tamaño y raza. Si supera en un 10 o 20 % el peso marcado en ellas, tiene sobrepeso, mientras que si es más de un 20 % tiene obesidad. 

Hay varias cosas que puedes hacer para controlar el estado de tu gato en caso de que sientas que tiene tendencia al sobrepeso. Estas son algunas:

  • Hazle una evaluación en el veterinario para descartar que exista algunas de las enfermedades anteriormente mencionadas en causas. Si existe alguna, el veterinario aplicará el tratamiento adecuado. 
  • Selecciona el tipo de alimentación según su edad, tamaño, estilo de vida y raza. Pesa las raciones según las pautas del paquete o de las que te marque tu veterinario y evita al máximo que puedas las chuches y los premios. Si tu gato está esterilizado, la mejor opción es optar por una alimentación adaptada como la que ofrece Ultima Esterilizados ya que cubre sus necesidades nutricionales a la vez que controla su peso. 
  • Fomenta la actividad física. Juega con él, salid juntos de paseo, instala rascadores multinivel que lo inciten a moverse, etc. Puedes hacer juguetes caseros como túneles, bolas de papel que perseguir, etc. Ubica el comedero en una zona a la que tenga que saltar para llegar hacia él, y usa comederos interactivos que guardan comida en el interior y lo mantendrán activo. 

Como has visto, el sobrepeso puede ser un peligro para tu gato, ¡hay que evitarlo a toda costa! Si ves a tu gato gordo, recuerda que la alimentación, el ejercicio y un control preventivo de las enfermedades es la clave. Si tienes dudas sobre su peso, habla con tu veterinario.