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Convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos

Ofrecido por Ultima - Marca experta en nutrición para perros y gatos

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Publicado el 29.09.2020 · Editado el 29.01.2026
Convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos
Índice

Antes de la llegada del bebé

La llegada de un bebé supone un cambio enorme para toda la familia… incluido tu gato. Los gatos son animales de rutina y estabilidad: les gusta que su entorno sea predecible y que todo esté bajo control. Por eso, cuando la rutina diaria se transforma de repente, como suele ocurrir con la llegada de un bebé, algunos gatos pueden mostrar signos de estrés (Amat et al., 2016). 

La buena noticia es que puedes ayudarle. Preparar al gato con antelación, antes del nacimiento, ayudará a que viva esta transición de forma más tranquila y que acepte al bebé como un nuevo miembro de su familia.  

Por este motivo, los meses de embarazo son el momento perfecto para: 

Adaptar la casa para que tu gato se sienta seguro cuando llegue el bebé

Cuando se sienten asustados o inseguros, los gatos tienden a huir y esconderse (Kry & Casey, 2007). Por eso, es útil preparar varios refugios distribuidos por la casa, de modo que siempre tengan un lugar seguro donde retirarse y relajarse. Para crear refugios adecuados para tu gato: 


  • Observa sus preferencias. Algunos gatos se sienten más tranquilos en lugares elevados, mientras que otros buscan esconderse a ras de suelo. A largo plazo, los espacios en altura pueden ser especialmente útiles, porque permiten al gato mantenerse fuera del alcance del niño cuando empiece a desplazarse por la casa. Por este motivo, si tu gato prefiere esconderse en el suelo, tendrás que asegurarte de que esa zona sea realmente inaccesible para el niño: por ejemplo, una puerta de seguridad infantil con un acceso exclusivo para el gato puede convertir ese rincón en un espacio protegido y tranquilo (Berger, 2018). 


  • Sé creativo. Puedes crear refugios usando una caja de cartón, dejando la puerta de un armario entreabierta, separando ligeramente un sofá de la pared, reservando un espacio detrás de los libros en una estantería, etc.  


  • Garantiza seguridad y accesibilidad. Asegúrate de que los refugios de tu gato sean seguros de verdad y el gato esté “a salvo” de posibles peligros y fuentes de estrés. Además, el gato debe poder acceder a ellos tantas veces como necesite, sin obstáculos ni interferencias. 

Adaptar los recursos del gato a la llegada del bebé

Es posible que el lugar donde tu gato tiene ahora sus cosas no sea el más adecuado una vez llegue el bebé. Quizá algunos de sus recursos estén en la futura habitación del bebé o en zonas donde más adelante podría sentirse incómodo usándolos. Para evitar demasiados cambios de golpe, es buena idea anticiparse y buscar nuevas ubicaciones con tiempo. 


Puedes facilitarle la transición colocando nuevos recursos en sitios nuevos, sin retirar aún los que ya usa. Cuando empiece a utilizar los nuevos con normalidad, podrás quitar los anteriores si lo deseas. Aunque, si decides dejarlos, tu gato tendrá más opciones repartidas por la casa, lo que puede ser muy positivo: podrá elegir dónde beber, comer, descansar o usar su arenero con mayor libertad y sensación de control. 

Acostumbrar al gato a quedarse fuera de la habitación del bebé (si así lo has decidido)

Decidir si permitir o no que el gato entre en la habitación del bebé es algo muy personal. Si prefieres que no tenga acceso a ese espacio, aprovecha los meses de embarazo para que se acostumbre a que esa habitación pasa a ser una zona “off limits”. Este proceso requiere especial atención si era una de sus habitaciones favoritas, donde solía descansar o donde tenía recursos importantes como su comedero o arenero. 


En ese caso, una vez hayas reubicado los elementos importantes y tu gato utilice bien sus nuevos espacios, empieza a cerrar la puerta de la futura habitación del bebé de manera gradual. Así, cuando llegue el bebé, este cambio ya estará asimilado 

Introducir paulatinamente todos los accesorios del bebé

El moisés, el cochecito, la cuna… Todos estos objetos pueden ser una fuente de estrés para tu gato. En la medida de lo posible, introduce los accesorios del bebé de forma gradual. Colócalos lejos de sus recursos principales para que pueda seguir moviéndose con libertad y eligiendo si quiere acercarse o no. Puedes rociarlos con feromonas apaciguadoras y dejar que los explore a su ritmo (Griffith et al., 2000). Cuando ya los tolere bien, empieza a moverlos gradualmente por la casa como ocurrirá cuando llegue el bebé. 


También puedes facilitar su adaptación ofreciendo pequeños premios o jugando cerca de estos objetos cuando estén a la vista. Recuerda que el objetivo principal es que el gato los perciba como parte normal del entorno sin sentirse amenazado. Ahora bien, la finalidad no es que los utilice como camas. Por eso, si el gato intenta subirse a la cuna o al moisés, evita darle un premio en ese momento y redirígelo amablemente hacia otro lugar cómodo para él. Más adelante, cuando llegue el bebé, puede ser útil contar con barreras o protecciones para impedir el acceso del gato a estas superficies.  

¿Sabías que…?

El llanto de los bebés puede ser estresante para muchos gatos. Antes de la llegada del bebé, puede ser de ayuda poner grabaciones de llanto a un volumen muy bajo e ir aumentándolo poco a poco, mientras el gato está entretenido en una actividad placentera, por ejemplo, jugando, y permanece relajado con el sonido (Amat et al., 2017). Así, cuando el bebé esté en casa, ese sonido le resultará más familiar y menos sorprendente (Atkinson, 2018).

Adaptar sus rutinas para que sean compatibles con los horarios del bebé

La convivencia entre gatos y bebés recién nacidos supone tener claro que cada uno necesita sus atenciones. Cuando llegue el bebé, inevitablemente tendrás que repartir tu tiempo, por lo que es importante preparar a tu gato para esta nueva etapa. 


Procura mantener, en la medida de lo posible, las rutinas que ya tenía, ya que la estabilidad le aporta seguridad. En algunos casos, la tecnología puede ayudar: por ejemplo, un comedero automático puede garantizar que tu gato mantenga sus horarios de comida incluso cuando estés ocupado con el bebé. 


Para evitar que tu gato perciba un cambio brusco en la atención que recibe, empieza antes del nacimiento a establecer momentos de calidad con él a lo largo del día, adaptados a tu nueva rutina. También puede ser buena idea que otras personas de la casa empiecen a interactuar más con el gato si hasta ahora no lo hacían: así reforzarán el vínculo y el gato tendrá más puntos de referencia y acompañamiento. El objetivo es prevenir que el gato pase de recibir mucha atención a casi ninguna de un día para otro, ya que ese contraste puede resultar estresante. 

Abordar posibles problemas de comportamiento antes del nacimiento

Si tu gato ya muestra señales de estrés, miedo o comportamientos agresivos, este es el momento ideal para pedir ayuda profesional. Con la llegada del bebé, esas dificultades podrían intensificarse, ya que la casa, las rutinas y tu disponibilidad cambiarán. 


Consultar con un veterinario especializado en comportamiento ahora facilitará que tu gato esté más equilibrado emocionalmente cuando nazca el bebé y ayudará a prevenir problemas de convivencia. 

¿Sabías que…?

Las feromonas felinas de familiarización pueden ayudar a muchos gatos a gestionar mejor los cambios en el hogar (Vitale, 2018). Se recomienda instalar un difusor al menos 2–3 semanas antes de la llegada del bebé (Atkinson, 2018). En el caso de gatos especialmente sensibles a las novedades, es aconsejable empezar incluso antes, coincidiendo con los primeros cambios en casa.

¿Qué hacer con tu gato mientras estés en el hospital?

Algunas personas se plantean llevar a su gato a alguna residencia para cubrir la estancia en el hospital. Sin embargo, no es una buena idea. Los gatos son animales muy sensibles a los cambios (Amat et al., 2016). 

Sacar al gato de su territorio justo antes de la llegada del bebé suele ser contraproducente: en lugar de ayudarle, puede aumentar su inseguridad y dificultar su adaptación a la convivencia con el recién nacido (Amat et al., 2016; Zeiler et al., 2014). 

Lo mejor es que se quede en casa, en su entorno habitual, y que alguien pueda ir a revisarlo diariamente, cambiarle la comida, el agua y hacerle un poco de compañía. 

Por otro lado, es recomendable aprovechar tu estancia en el hospital para que tu gato pueda ir familiarizándose con el olor del bebé. 

Coge una mantita del bebé o una prenda con su olor y pídele a un familiar o amigo que tu gato conozca (no alguien extraño) que la lleve a casa. Colócala en el suelo, lejos de los recursos del gato, y permite que tu gato se acerque, la olfatee o se frote contra ella a su propio ritmo (Atkinson, 2018). Así el olor del bebé ya no será una novedad para el día de la presentación. 

El momento de hacer las presentaciones

El primer encuentro entre tu gato y el bebé debe ser tranquilo, gradual y totalmente controlado. Lo ideal es que haya una persona encargándose del bebé y otra supervisando al gato, para poder atender a ambos sin prisas ni tensión. El bebé puede estar en brazos o descansando tranquilamente en su capazo, mientras el gato entra libremente en la habitación, sin que nadie lo fuerce a acercarse.  

Para que la experiencia sea positiva y empiece a asociar la presencia del bebé con cosas agradables, puedes ofrecer al gato algo que disfrute, como premios o caricias, siempre a una distancia en la que se sienta cómodo y sin acercarlo al bebé.  

Observa el lenguaje corporal de tu gato: si se muestra relajado, perfecto; si notas señales de incomodidad o tensión, dale espacio y ayúdale a retirarse a un lugar tranquilo donde pueda relajarse, sin regañarlo ni forzarlo. Si aparece cualquier señal de agresividad o no te sientes seguro gestionando la situación, separa al gato del bebé y busca el apoyo de un profesional en comportamiento felino para acompañar el proceso. 

Nunca acerques el bebé al gato para que lo huela; deja que sea el gato quien decida si quiere acercarse y cuándo.  

Gatitos y bebés recién nacidos: 4 pautas para una buena convivencia

Hay cuatro pautas básicas para la correcta convivencia entre gatos y bebés:

Supervisa cualquier interacción entre tu gato y tu bebé

Esta es la norma más importante. Nunca dejes sin supervisión a tu gato y a tu bebé, aunque creas que la convivencia entre gatitos y bebés recién nacidos es algo natural. Supervisar no significa solo estar en la misma habitación, sino estar lo suficientemente cerca como para poder intervenir rápidamente si fuera necesario y proteger a ambos ante cualquier situación inesperada. 

Respeta el tiempo de adaptación de tu gato

La llegada del bebé supone un gran cambio para tu gato. Dale tiempo para acostumbrarse y familiarizarse con la nueva situación. La adaptación puede ser más rápida o más lenta según cada individuo. Además, a medida que el bebé crece irán apareciendo nuevos retos, y tu gato necesitará volver a adaptarse en cada etapa. 

No lo riñas o le grites cuando se acerque al bebé

Tu objetivo es que tu gato siga sintiéndose seguro en casa a pesar de los cambios que supone la llegada del bebé. Para ello, evita que asocie la presencia del bebé (que ya implica un proceso de adaptación) con experiencias desagradables o que generen miedo. 


Si en algún momento se acerca demasiado o prefieres que esté en otro lugar, simplemente guíalo con suavidad. También puedes ofrecerle un trocito de comida o algún otro estímulo agradable para que ese desplazamiento sea una experiencia positiva y relajada. 

Si detectas indicios de agresividad, miedo o estrés relacionados con el bebé, busca apoyo profesional.

Los problemas de comportamiento relacionados con la convivencia entre gatos y bebés no se resuelven solos. Las conductas agresivas necesitan atención rápida para garantizar la seguridad de todos; y aunque el miedo pueda parecer menos urgente, también es importante atenderlo a tiempo para evitar que se intensifique o derive en estrés crónico. 


Recuerda además que el estrés crónico no solo afecta al bienestar emocional del gato, sino que puede provocar problemas de salud, como alteraciones gastrointestinales o cistitis idiopática felina (Amat et al., 2016; Buffington, 2011; Stella et al., 2011). Consultar con un profesional a tiempo protege tanto al gato como a la familia. 

¿Sabías que…?

Aunque los accidentes documentados son raros (Kearney et al., 1982), algunos gatos pueden tumbarse muy cerca de la cara de un bebé dormido. Por seguridad, conviene evitar que accedan a la cuna o al cochecito sin supervisión, mantener la puerta del dormitorio cerrada o usar barreras, y valorar el uso de redes protectoras para la cuna.

bebé con gatito

¿Qué gatos conviven mejor con recién nacidos?

Antes de la llegada del bebé a casa, es difícil saber cómo va a responder un gato. Su reacción dependerá de diferentes factores:

  • El temperamento del gato: Seguro que tú, mejor que nadie, conoces el carácter de tu gato: si tiende a ser sensible al estrés o si se adapta bien a los cambios, y cómo se relaciona con las personas. Aun así, es importante recordar que un gato que se muestra confiado y afectuoso con los adultos no necesariamente reaccionará del mismo modo con los niños pequeños (Hart et al., 2018). Si en alguna ocasión han venido bebés o niños pequeños a casa, la reacción de tu gato puede darte pistas sobre cómo podría comportarse; aunque, por supuesto, la llegada de tu propio bebé será distinta, porque habrá una exposición gradual y una convivencia diaria. 
  • La raza: No todos los gatos de una misma raza se comportan igual, pero se han identificado algunas tendencias generales según la raza: por ejemplo, algunas razas se consideran más mimosas, mientras que otras se consideran más propensas a comportamientos agresivos hacia la familia (Hart & Hart, 2013).  

¿Sabías que…?

Los gatos de raza Ragdoll se suelen considerar entre los más afectuosos, dóciles y con menor tendencia a la agresividad (Hart & Hart, 2013).

  • Las experiencias pasadas: el contacto humano desde una edad temprana es fundamental para que un gato desarrolle una buena relación con las personas y sea sociable y cariñoso en la edad adulta (Karsh, 1983; Casey & Bradshaw, 2008). Sin embargo, los niños interactúan y se mueven de manera distinta a los adultos, por lo que resulta aún más beneficioso que el gato también haya tenido experiencias positivas con ellos durante su etapa de socialización y a lo largo de su crecimiento; esto aumenta las probabilidades de que, de adulto, se muestre tolerante y afectuoso con los más pequeños (Hart et al., 2018).  

¿Sabías que…?

La etapa de socialización de los gatitos tiene lugar aproximadamente entre las semanas 2 y 7 de vida (Karsh & Turner, 1988). Durante este período es fundamental que los gatitos tengan experiencias positivas y un contacto adecuado con personas. Además, para consolidar esa experiencia, la exposición amable y gradual también debe continuar después de esta etapa (Casey & Bradshaw, 2008).

  • La salud física y emocional: problemas médicos o dolor crónico, p. ej., debido a artrosis, pueden aumentar la irritabilidad del gato y reducir su tolerancia (Monteiro & Steagall, 2019; Mills et al., 2020). Del mismo modo, un gato que experimenta estrés crónico, ansiedad o falta de estímulos adecuados también puede mostrarse menos paciente y más reactivo ante los cambios y la presencia del bebé (Amat et al., 2016). 

¿Sabías que…?

Los gatos jóvenes, sobre todo entre 1 y 6 años, suelen más propensos a mostrarse cariñosos con niños pequeños comparado con los gatos de más edad (Hart et al., 2018). Aun así, la clave está en su socialización y en haber tenido experiencias positivas con niños. 

Esta información nos ayuda a tener una idea de qué esperar. Aun así, hay cosas que no pueden cambiarse de un día para otro cuando la familia está a punto de crecer. Además, no solo influyen el temperamento y las experiencias previas del gato: el entorno y la forma en que gestionamos los cambios también juegan un papel fundamental en su bienestar y capacidad de adaptación. Por eso, preparar la adaptación del gato con tiempo es esencial para favorecer una convivencia armoniosa con el bebé. 

Y esto es solo el comienzo: una vez hechas las presentaciones, surgirán nuevos retos y etapas a medida que el bebé crezca, y será importante seguir acompañando y guiando tanto al gato como al niño en su convivencia. 

¡Enhorabuena, y que disfrutéis cada paso del camino! 

Bibliografía
  1. Amat, M., Camps, T., & Le Brech, S., 2017. Manual práctico de etológia clínica en el gato. Multimédica Ediciones Veterinarias.
  2. Amat, M., Camps, T., & Manteca, X. (2016). Stress in owned cats: behavioural changes and welfare implications. Journal of feline medicine and surgery, 18(8), 577-586.
  3. Atkinson, T. (2018). Practical feline behaviour: understanding cat behaviour and improving welfare. CABI.
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  6. Casey, R. A., & Bradshaw, J. W. S. (2008). The effects of additional socialisation for kittens in a rescue centre on their behaviour and suitability as a pet. Applied Animal Behaviour Science, 114(1-2), 196-205. 
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