Mi primer perro y yo

Mi perro me gruñe: ¿qué puedo hacer?

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Si has dado con este artículo, seguramente sea porque tu perro te ha gruñido alguna vez, o incluso lo hace habitualmente. Si quieres saber cómo solucionarlo, éstas son las pautas que recomiendan nuestros expertos.

¿Qué significa cuando un perro gruñe?

Que un perro gruña no significa que sea un perro agresivo. Todos los perros utilizan el gruñido en ocasiones porque es parte de su comunicación. 

En etología canina - la ciencia que estudia el comportamiento de los perros- el gruñido se considera una vocalización (un sonido oral) natural, que forma parte del lenguaje canino y que puede estar asociada a diferentes estados emocionales: placer, miedo, excitación, etc. 

En un contexto de amenaza, el gruñido es una señal de aviso. Los perros la utilizan para indicar a su rival que debe alejarse y para advertirle que están dispuestos a luchar para defenderse, o defender aquello que es suyo.

¿Por qué los perros gruñen?

La idea de “mi perro me gruñe” no siempre tiene por qué ir asociada a un problema de agresividad. En realidad, un perro puede gruñir en cualquiera de las siguientes situaciones: 

  • En un contexto de juego: algunos perros gruñen mientras están jugando. Esto ocurre porque una de las funciones del juego es entrenar las habilidades para la lucha y la caza. Así que, mientras juegan, muchas veces los perros gruñen como señal fingida de amenaza. 
  • En un contexto de placer: algunos perros emiten gruñidos parecidos a un ronroneo cuando se encuentran muy a gusto. Por ejemplo cuando están relajados y les rascamos allá donde más les gusta.  
  • En un contexto de amenaza: como todo el mundo sabe, los perros gruñen en señal de advertencia, para avisar de que están dispuestos a atacar o morder. 

Seguramente, si has llegado hasta este artículo “Mi perro me gruñe, qué hago” sea porque tu caso encaja con alguna de las tres situaciones anteriores.
 

Qué hacer si tu perro te gruñe

Obviamente, no hay ningún inconveniente en que tu perro te gruña porque está encantado cuando le frotas la panza. Pero los gruñidos que se dan en un contexto de juego o de competitividad sí pueden ser síntoma de que existe un problema.

“Mi perro me gruñe cuando juego con él. ¿Qué hago?”

Si tu perro gruñe mientras jugáis juntos, eso en principio no debería preocuparte. Ya hemos dicho que el juego es una especie de simulacro de lucha. Es muy común que un perro gruña, por ejemplo, mientras tira del mordedor o cuerda de nudos.

Ahora bien, si notas que el gruñido aparece porque llega un momento en que tu perro se sobreexcita demasiado, “se pasa de vueltas” como los niños pequeños que no saben cuándo hay que parar, entonces tendrás que intervenir. La mejor forma es interrumpir el juego y buscar una actividad alternativa más pausada y relajada:

  • Si estás en la calle, puedes aprovechar para empezar a pasear. 
  • Si estás jugando en casa, tal vez puedes pedirle a tu perro que se tumbe, primero, y ayudarle a aguantar un rato en esa posición con algunos premios comestibles. Así lograrás que su excitación se rebaje y luego puedes ofrecerle algún juego de olfato que no implique activación física. 

Además de esto, para perros muy excitables, los expertos recomiendan introducir en el día a día una serie de ejercicios orientados a entrenar el autocontrol. Un ejemplo sencillo de este tipo de ejercicios es pedirle siempre a tu perro que se siente y espere quieto y tranquilo mientras tú le pones su comida en el plato. 

“Mi perro me gruñe en señal de amenaza. ¿Qué hago?”

Tu perro te gruñe:

  • ¿Cuando intentas coger uno de sus juguetes?
  • ¿Cuando te acercas a su plato de comida?
  • ¿Cuando pretendes reñirle por algo?
  • ¿Cuando quieres que baje del sofá?

En estos casos, y otros similares, el gruñido es una señal de advertencia: “si no paras de hacer eso que no me gusta, te morderé”. 

Por lo tanto, lo primero y más importante que debes saber es que: 

No debes castigar a tu perro cuando te gruña porque, si lo haces, estarás enseñándole a eliminar una señal de aviso fundamental para su comunicación. En el futuro, cuando algo le moleste, puede que no utilice el gruñido para advertirte y pase directamente a morder. 

¿Si no hay que reñir, cuál es la alternativa?

  1. Tomar nota de la situación concreta que ha dado pie a que tu perro gruña. Tienes que identificar tres cosas importantes: 
    1. El blanco del gruñido: a quién iba dirigido.
    2. En qué contexto se produjo el gruñido: qué estaba pasando exactamente cuando tu perro gruñó (¿dónde estaba, con quién estaba, qué tenía cerca, estaba jugando con algo, dónde se encontraba la persona que fue blanco del gruñido?).
    3. Qué posición corporal tenía tu perro: ¿tenía la cola entre las patas y el cuerpo echado hacia atrás en señal de miedo o mostraba una postura ofensiva y competitiva? Para más detalles sobre cómo identificar cada postura puedes leer este artículo sobre lenguaje canino. 
  2. Trazar un plan de acción para que tu perro entienda que esa situación que ha interpretado como una amenaza no lo es. Para entenderlo rápido: si tu perro te ha gruñido al acercarte a su juguete preferido porque ha interpretado que ibas a quitárselo, tendrás que hacerle entender que tú no eres un competidor. 
  3. No volver a poner a tu perro en la misma situación conflictiva hasta que no estés seguro de que ha comprendido que no debe sentirse amenazado. Siguiendo con el ejemplo del juguete: tendrás que practicar un rato cada día para mostrarle que, cada vez que te acercas a su juguete, pasa algo bueno para él: le das un premio comestible, por ejemplo. Pero recuerda que las aproximaciones tendrán que ser muy graduales y progresivas. Debes darle tiempo a tu perro para cambiar su visión de la situación.  

Seguir los anteriores tres pasos es el mejor plan de acción para no volver a tener que decir “Mi perro me gruñe y no sé qué hacer”.

En cualquier caso, la idea central con la que debes quedarte es que el gruñido es solo un síntoma de un problema que necesita ser resuelto. Castigar ese síntoma no resolverá el problema. La solución es descubrir el origen y abordarlo desde la raíz, con la ayuda de un profesional si es necesario. 
 

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